ENFERMEDAD Y CURACIÓN

“La sabiduría es la inocencia después de la experiencia.”

De eso se trata o podrá tratarse nuestra labor en lo que sería una especie de campaña de salud y educación; ayudar a las personas a que vean lo obvio. Ésta es la primera tarea indispensable para colaborar con la salud de las personas: facilitarles el que se conozcan y que se acepten, antes que cualquier otra cosa; enseñarles que la realidad que percibimos está completamente determinada por la emoción que nos embarga. Ofrecer una oportunidad a las personas para que puedan darse cuenta cómo están alterando o restringiendo su capacidad de comprensión , y de decisión.”

(“La voz del síntoma” A. Schnake)

  • “El medico brujo tiene éxito por la misma razón que tiene éxito el resto de nosotros.Cada paciente lleva su propio doctor dentro de sí. Vienen a nosotros sin saber que eso ocurre. Hacemos lo mejor cuando le damos al médico que está en cada paciente una oportunidad de trabajar”.  (Albert Schweitzer).

Cada órgano de nuestro cuerpo con su especificidad absoluta y sintiéndose poco valorado por la no aceptación de sus caracteristicas esenciales, no es capaz de rechazar a esa células (las enfermas, las disidentes,las cancerosas), diferentes a sus células “específicas” y que se sienten con tanto o más derecho que ellas a permanecer; no pueden recurrir al sistema inmunológico para que las elimine y las proteja, a ellas que son las que deben estar en ese sitio y en ese momento.
Ésta es la hipótesis que nos ha surgido despues de tantas veces de habernos encontrado con el profundo rechazo de la persona a las características del órgano enfermo y la profunda relación entre este rechazo y los rasgos caracterológicos más importantes de la persona.
Es así como en un momento me encontré con varios pacientes hombres con cáncer pulmonar y en todos los cuales habia un profundo rechazo a algunas características esenciales de los pulmones; pasividad, dependencia , ser manejados. Y al darme cuenta de que estas características no son tan rechazadas por las mujeres, averiguamos sobre la incidencia de cáncer pulmonar en uno y otro sexo, y efectivamente, la incidencia es menor en mujeres.
Muchas veces lo hemos dicho: no estamos proponiendo una terapia alternativa. Estamos tratando de favorecer la cura de los pacientes, no sólo con el cáncer, sino con cualquier enfermedad.Estamos colaborando en un mejor conocimiento de la persona y a una verdadera utilización de su inteligencia organísmica, la única que, en definitiva, puede señalarnos nuevas vías de acceso cuando una enfermedad nos detiene.
………..
En este sentido nosotros pretendemos-desde fuera- facilitar el que las defensas naturales (el sistema inmunológico de la persona) pueda actuar, deshacer la falsa información sobre el órgano y la aceptación del mismo -con las caracteristicas que tiene- para que quiera defenderse y distinguir a esas células, que pueden aparecer fantásticas en sus cualidades a las personas, pero que no pueden reemplazar a las células específicas.
Cuando células extrañas quieren crecer dentro de un órgano, es este órgano, valorizado en su función específica y consciente de que cada una de sus células viene con el mandato genético de ser lo que es y que no puede ser confundido, quien debe dar aviso.
El sistema inmunológico está constantemente alerta y no sólo nos defiende de los invasores externos; también elimina a las células disidentes. Sin embargo, no puede escuchar un mensaje que no le llega.

“Cuando el sistema inmunológico sintetiza una molécula, llamada anticuerpo, que nunca existió antes, para neutralizar un invasor en particular, ha tenido lugar una comunicación que se convierte en parte de la herencia del cuerpo. Visto de otra forma el real propósito del sistema inmunológico, como el de nuestro universo, no es separación o destrucción, sino relación. El sist. inmun. es parte de cómo nuestro organismo aprende a estar en una relación que siempre crece con la totalidad de la existencia. Es parte de la inteligencia corporal que desarrolla relaciones con nuevos y desconocidos elementos quimicos, virus, bacterias, que desafiarán para siempre la identidad de nuestro organismo. (La Mariposa Negra, Richard Moss).

“Es de utilidad darnos cuenta de qué aspectos nuestros pueden favorecer la presencia de una enfermedad que nos abruma?
Sí, aunque no sepamos jamás cuánta es la influencia de este “darse cuenta”, de un modo estadistico, en la mejoría de la enfermedad, podemos darnos cuenta de cuanto es el beneficio de los cambios de personalidad: de la mayor armonía de la persona, del mejoramiento de la relación consigo misma y con su entorno. Es este cambio lo que permite hablar, con toda propiedad, de una mejor calidad de vida.
Para que este cambio se produzca es fundamental entender y conocer la relación que tiene la persona con el órgano afectado.

( La Voz del Síntoma, A. Schnake)

DESCRIPCIÓN VIVENCIAL DEL CORAZÓN

“Soy como una pequeña bomba, que está en tu pecho. Soy de músculo, un músculo único, mis fibras se entrecruzan y son absolutamente solidarias entre ellas. Tienen que funcionar todas juntas. Estoy dividido en un corazón izquierdo y uno derecho. Soy bastante autónomo, tengo un sistema propio de transmisión de energía. Mi función es recibir y entregar la sangre a las arterias que la distribuyen por todo tu cuerpo. El músculo que soy, recibe los impulsos que vienen por mis haces fibrosos y hacen que me contraiga y después me relaje.

Cuando me contraigo dejo salir salir la sangre y cuando me relajo la dejo entrar. Son mis latidos que se los transmito a mis arterias que sacan la sangre que contengo. Me vuelvo a llenar con la sangre que traen mis venas que no tienen latidos y son más blandas y pasivas que las arterias.
Doy lo que recibo, entrego la sangre para que vaya a todas partes y te alimente, tal como ella viene.
Descanso el mismo tiempo que trabajo. No puedo dar si no recibo.
Soy muy sensible a las exigencias de los diferentes órganos. Dicen de mí que funciono con la ley del “todo o nada”, porque a mi no me pueden sacar un pedazo o que algunas fibras funcionen y otras no.
Si te asustas y crees que tienes que huir de algo, me acelero porque tengo que mandarte más sangre a los sitios importantes y especialmente a los músculos que se preparan para una posible huida.

Tengo un limite muy claro. Doy lo que tengo que dar y lo que he recibido, con un ritmo propio, que puedo apurar un poco según la necesidad y lo que me pidan.

Sé que mi función es vital, sin embargo, no soy orgulloso, ya que estoy bien hecho para lo que me toca y lo vital es la sangre que transporto y que yo no fabrico ni limpio. La entrego como me llega de los pulmones y la mando a estos y a los riñones a limpiarse.
Afortunadamente soy bastante autónomo como bomba, ya que si por algún motivo me detengo, cuando aún no es mi tiempo de dejar de latir, me pueden hacer andar de nuevo con un golpe fuerte. Por lo mismo pueden mantenerme latiendo fuera del cuerpo que me tocó vivir, si aún no es tiempo en que nos toca morir, y podría llegar a servir para otra persona.
Empecé a moverme en tu cuerpo cuando estabas dentro de la panza de tu madre a los 4 o 5 meses ya me podían sentir y seguiré latiendo hasta que te toque partir.
Lo esencial para mi es que trabajo el mismo tiempo que descanso y entrego todo lo que recibo, para los demás y tambien para mi mismo, las arterias que me alimentan se llenan más en mis momentos de reposo. Aunque no sea más grande que tu puño, soy una bombita eficiente y bien hecha para las labores que me corresponden desempeñar”.

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